Ejercicios de autoestima

El cuerpo es una auténtica obra maestra de la naturaleza que permite experimentar la vida de mil manera y hacer lo que más gusta. Lo primero que se tiene que hacer es tener claro que todo cambio, entender que todo es pasajero y aceptar que la vida tiene etapas, que ahora estamos viviendo en el presente.

Es clave realizar un escáner corporal para redescubrir el cuerpo, para familiar con cada centímetro y valorarlo. El objetivo es construir una relación más consciente, sana y afectuosa con una misma. Sigue los siguientes pasos:

Siéntate en un lugar cómodo, con la espalda estirada, sin cruzar los pies y las manos sobre las piernas.

Sigue respirando a tu ritmo y presta atención a tus sensaciones.

Sé consciente de tu postura e intenta sentir las zonas del cuerpo que están apoyadas; ajusta el cuerpo si es necesario.

La mente se distrae fácilmente, es normal, concéntrate en respirar: inhala y exhala.

Lleva tu atención a los pies y sigue subiendo, deja que las piernas se suelten en cada exhalación y piensa en todo lo que puedes hacer con ellas.

Ves subiendo y, si hay algo que no te guste, este es el momento de reconciliarte con tus formas.

Si hay algún dolor o tensión, lleva ahí tu respiración.

Ves subiendo, cada exhalación es una oportunidad para aflojar los músculos.

Toma conciencia de todos los órganos que hay dentro de tu cuerpo, de sus funciones y de cómo te permiten estar bien cada día.

Ves subiendo hasta la cabeza, donde hay tus recuerdos, tus ideas… y sonríe.

En el rostro, siente los ojos, y suaviza las mejillas, la mandíbula y los labios. Es la ventana al mundo y te permite reflejar lo que sientes.

Finalmente, presta atención al cuerpo entero. Conecta sin esfuerza con el presente, con tus virtudes y capacidades desde la aceptación, alegría y conciencia. Eres perfecta tal y como eres. Estás en calma.

Cuando te sientas preparada, abre los ojos despacio, vuelve a conectar con el lugar en el que estás y no pierdas la sensación de presencia plena que has descubierto.